Efecto Matilda

¿Conoces el Efecto Matilda?

El Efecto Matilda, ha tenido un importante impacto en la vida de muchas científicas. Muy poca gente lo conoce, pero su efecto se sigue notando hoy día. Si te interesa recuperar el importante papel de científicas de referencia y con ello, tratar de inspirar y fomentar esa vocación científica y tecnóloga de las jóvenes para paliar la brecha de género que se produce en estas áreas y para que cumplan sus mayores sueños, este es tu post.

«La igualdad de género ha de ser una realidad vivida.»

Michelle Bachelet, presidenta de Chile..

Introducción al problema:

Ilustración de @NoMoreMatildas.

¿Por qué por el hecho de ser mujer tus aportaciones científicas van a ser menos relevantes? ¿Por qué tu camino como científica tiene que tener más obstáculos que el de un científico? ¿Por qué en algunos algoritmos que buscan uniones entre ofertas de trabajo y candidatos una palabra terminada en A (femenino) vale menos que una terminada en O (masculino)? ¿Y por qué a un hombre que quiere ser amo de casa le miran mal si ese es su deseo? Aaaaaah ¿por qué pondremos género a los pobres colores?…

Pues porque las letras, las palabras, lo que a ellas asociamos consciente e inconscientemente y nuestra perspectiva del mundo tienen gran importancia en cómo entendemos el mundo y cómo nos desarrollamos en él.

Todas las personas tenemos una herencia cultural, alimentada por siglos de ideas y creencias sobre cómo son las cosas. A medida que nuestra cultura avanza, comprobamos que en la práctica muchas cosas no concuerdan con las teorías predominantes de esa época, por lo que pasan a estar en tela de juicio. Así avanzan tanto la ciencia, como la cultura.

Por ejemplo, la tierra dejó de ser plana y su esfera, pasó de ser el centro del universo a un diminuto punto en la inmensidad de un multiverso. El espacio y el tiempo antes eran absolutos y estaban separados, sin embargo, ahora son un continuo y encima relativos. O los átomos, que se consideraban las últimas partículas de la materia, pero cuando las rompieron, salieron infinidad de partículas más pequeñas, revelando un nuevo nivel de la materia. Y quién sabe qué otras cosas descubrimos en los cielos y en la tierra, que pongan patas arriba nuestras actuales creencia.

Ilustración de @NoMoreMatildas.

En ese avanzar, mujeres y hombres también han transformado los papeles que les fueron impuestos por la sociedad en la obra de la vida y han reivindicado los espacios que antes les eran vetados. Y todavía no hemos conseguido reinarlos…

Las mujeres poco a poco han pasado de ser obligatoriamente un subordinado al servicio del varón (padre, hermano o marido) y del cuidado del hogar y los hijos, a tener pensamiento, voz, derechos, voto y valor por sí mismas.

Muchos hombres por su parte, también han analizado el papel impuesto y se han permitido reivindicar y habitar las esferas consideradas antes como femeninas y trabajar y disfrutar de los espacios que, según ideas ya caducas, no les eran propios.

Un ejemplo es la Asociación de Hombres Amos de Casa Uomini Casalinghi en Italia, la Red de Padres en Casa norteamericana o la Asociación de Hombres por la Igualdad (AHIGE) y Amos de Casa en España, por poner algún ejemplo.

Cierto es que hombres y mujeres no partimos de la misma base. Venimos de escenas muy distintas. Somos diferentes y un largo etcétera. Pero el fin es el mismo, la igualdad y la libertad para todas las personas independientemente de su condición.

Es evidente que hemos cambiado mucho, que seguimos cambiando en la actualidad y que todavía nos queda muchísimo para alcanzar metas. Pero, paso a paso nos superamos y estamos más cerca.

Ilustración de @NoMoreMatildas.

En este post nos vamos a centrar en uno de esos pasos, la campaña #NoMoreMatildas que alude al Efecto Matilda. Un fenómeno que de forma más o menos consciente se sigue repitiendo y todavía está muy presente hoy, provocando consecuencias que no son positivas para ninguna sociedad. Y mucho menos estando en las puertas de una nueva era. 

El talento no entiende de sexos, géneros, razas, geografías… o cualquier color con el que se le quiera matizar. Ni las áreas de conocimiento o trabajo. Mucho menos, cualquiera de las dimensiones humanas. Femenino, masculino, género… son solo etiquetas que hemos puesto los humanos para crearnos la ilusión de que controlamos la realidad, cuando en realidad lo que sabemos es una gotita en un océano. Menos mal que los colores sí saben de su libertad.

¿Por qué quedarnos solo con una parte cuando podemos tenerlo todo y mejorar con ello a la humanidad en su conjunto? En un momento en el que todos nos enfrentamos a enormes retos globales, que tendremos que afrontar unidos, no podemos permitirnos el lujo de sostener creencias ya caducas, ni de entorpecer caminos que nos harían prosperar a todos.

Foto de Matilda Joslyn Gage. Wikimedia.

El efecto Matilda:

El efecto Matilda describe un fenómeno denunciado por primera vez por la libre pensadora, autora, sufragista y abolicionista Matilda Joslyn Gage, en su ensayo “La mujer como inventora”. Por eso tiene ese nombre, ya que la historiadora de la ciencia Margaret W. Rossiter, quien acuñó el término en 1993, quiso recordar y honrar la memoria de las acciones de Matilda Joslyn Gage.

El Efecto Matilda sirve para identificar esas situaciones sociales en las que las científicas obtienen un menor reconocimiento por sus logros en ciencia, simplemente por el hecho de ser mujeres.

A lo largo de la historia se han ignorado sistemáticamente los hallazgos y avances de las científicas. Parece algo del pasado, pero ¿piensa en el nombre de científicas destacadas que te enseñaran en la escuela? ¿Cuántas te salen?

Foto de Margaret W. Rossiter. Smithsonian Magazine.

Como ves el sesgo está todavía muy presente en nuestra época. En pleno s.XXI, en el material educativo que usamos hoy día, la presencia de mujeres no llega al 7’6%. Es un porcentaje ridículo. Las mujeres somos más de la mitad de las personas que habitamos el globo (en 2020 el 51,1% de la población mundial). ¿De verdad se puede creer que no había más mujeres destacadas? Esto chirría todavía más cuando hay infinidad de ejemplos que evidencian lo contrario. Lo que se pide aquí no es que estén por ser mujeres, sino porque sus logros científicos las hacen merecedoras de estar en los libros.

Cuando algo no queda escrito en los libros, ni tiene voz en la historia, muere en el silencio del olvido. Simplemente desaparece, como si nunca hubiera existido.
Ilustración de @NoMoreMatildas.

Las consecuencias del Efecto Matilda:

Unas veces se las ha borrado totalmente del mapa, en otras sus méritos se atribuyeron erróneamente a maridos o colegas de investigación y muchas, muchas veces han tenido que usar pseudónimos masculinos o la firma del marido para que se atendieran mínimamente sus contribuciones.

En los mejores casos, aunque se hable de sus logros se omite su nombre, citando solo el apellido (que antes provenía siempre del varón, padre o marido de esa persona) de forma que su condición de mujer quedaba invisibilizada. A los años te enterabas de que esa persona que creías hombre (porque nosotras también sufrimos del sesgo de género), era en realidad una fémina. Con lo que habías perdido un referente que te hubiera resultado mucho más cercano.

Ilustración de @NoMoreMatildas.

Otra cosa sorprendente que ocurre hoy día y que perpetúa estereotipos caducos, es destacar en titulares que sea una mujer científica, como si eso fuera algo inaudito y estuviéramos viendo un unicornio multicolor.

Es lo que le pasó a la física Fátima Ebrahimi, quien ha inventado un nuevo cohete de fusión 10 veces más rápido que los actuales y que ya se plantea como un firme candidato para llevarnos a Marte.

Me cuesta entender que en enero de 2021 sea más importante señalar en los dos titulares que lo ha hecho una mujer, en vez de poner el nombre y apellidos de la persona que ha conseguido ese logro, sea hombre, mujer o lo que sea.

Estoy segura de que ni lo pensaron, pero es una muestra de la gran importancia del lenguaje. Además, ahora internet es la gran biblioteca. Al no salir en los titulares, su nombre y apellidos tendrán un peor posicionamiento en los navegadores que si los hubieran puesto también ahí. La voz de Ebrahimi tendrá un menor impacto en el océano de información.

Twuit de Lorena Fernández Álvarez, @loretahur, otra científica que comprende la importancia de las palabras.

Estas cosas, en apariencia pequeñas, nos afectan a todos.

Señalaré algunas, aunque la lista de consecuencias es mucho más larga:

  • Impiden que obtengamos ejemplos realistas de lo que en verdad es la ciencia.
  • Esa falta de ejemplos en femenino merma la confianza y la curiosidad de futuras científicas.
  • Distinto criterio en el reconocimiento del trabajo según el género, lo que conlleva diferentes evaluaciones y por tanto condiciones laborales, sociales, vitales…
  • Brechas.
  • Ralentización del avance científico y del conocimiento.
  • Disminución de las perspectivas arrojadas sobre cualquier objeto de estudio y la consecuente pérdida de valor y realismo de las investigaciones.
  • Sesgos científicos.
  • Necesidad de tecnología en femenino.
  • Todos los sesgos culturales, sociales, personales… afectan a todas las áreas de la vida mermando su alcance y su avance.

Tal es su impacto que, desde la UNESCO, la Comisión Europea, el Ministerio de Ciencia, institutos de investigación como el CSIC, Agencias de acreditación como la ANECA… instituciones, administraciones, universidades, asociaciones e investigadores de todo el Mundo se han puesto las pilas para analizar estas problemáticas, visibilizarlas e intentar paliar o solventar sus consecuencias.

Si queréis conocer un poco más el tema podéis leer el artículo de Eduardo Angulo, doctor en biología, exprofesor de biología celular de la UPV/EHU y divulgador científico “Algunos detalles del sesgo de género en la ciencia”.

Ilustración de @NoMoreMatildas.

LISTA DESARROLLADA:

Impiden que obtengamos ejemplos realistas de lo que en verdad es la ciencia.

Ningún área de conocimiento, trabajo o dimensión humana deberían tener género, sexo, raza… o cualquier condición. Artes, ciencias, humanidades y tecnologías son neutras. Somos nosotros y nuestras ideas preconcebidas las que las tiñen de un color u otro. Al colorearlas, sin darnos cuenta, nos cerramos puertas para habitar libremente esos espacios (tanto a otras personas como a nosotras mismas).

Marie Curie era el único espejo donde veíamos a una mujer científica en la escuela. Así que, desde bien joven, te debates entre tu interés por la ciencia y tu propio bienestar. ¿Quién quiere llegar a ser Marie Curie cuando es joven? Yo al menos no quería y eso que me encanta la ciencia y la investigación. Aunque fue una mujer increíble y ya la admiraba entonces tanto como ahora, me gustaba demasiado la vida como para morir o sufrir tanto por la ciencia. Por eso me decidí por las artes, ya que era la única disciplina que me permitiría investigar el mundo y la vida con libertad y de una forma divertida. Era una genial puerta trasera para esas otras ciencias y tecnologías “serias y estrictas”.

Esa falta de ejemplos en femenino merma la confianza y la curiosidad de futuras científicas.

La sociedad entera está perdiendo grandes mentes y grandes avances. ¿Quién sabe dónde estaríamos si se hubiera potenciado el papel y la carrera de esas mujeres de la ciencia? Las mujeres no pudieron entrar en las universidades hasta finales del s.XIX y en España su libre acceso no fue hasta 1910. Aun así, muchas mujeres consiguieron luchar contra viento y marea solas, haciéndose a sí mismas científicas de bandera.

¿Y dónde estaríamos si cuando éramos pequeñas nos hubieran mostrado otros referentes y ejemplos? ¿Dónde estaría yo si hubiera conocido antes la parte creativa, divertida, humanista y femenina de la programación, la ciencia y la tecnología? ¿Y qué pasa con las actuales jóvenes? No podemos seguir obstaculizando carreras que hacen brillar a toda la humanidad. Menos aún, pensando en los enormes retos a los que nos enfrentamos en el s.XXI.

Distinto criterio en el reconocimiento del trabajo según el género, lo que conlleva diferentes evaluaciones y por tanto condiciones laborales, sociales, vitales…

En todos los ámbitos deberían prevalecer el mérito y la igualdad, más aún en la ciencia, donde nos gusta ser objetivos. Pero siempre hay sesgos. Esa es la condición humana. Y esto no va de hombres o mujeres sino de cultura, así que aquí nos encontramos todos. Yo, la primera.

La Presidenta Delegada de la Comisión de Mujeres y Ciencia del CSIC, Pilar López Sancho, comentó en una entrevista que le hicieron en El Mundo, Yodona, “Científicas en la cúspide de la investigación”, que “siempre habíamos pensado que la discriminación era una cuestión de tiempo, pero varios estudios demostraron que provenía del sesgo (también en las mujeres) en la valoración de méritos.”.

Y en AmecoPress, en “Pilar López Sancho, el rigor de una mirada comprometida con la igualdad.” apunta, “Para nosotros, como científicos, basados en la ciencia, que es muy objetiva, que se sustenta en datos objetivos, es complicado aceptar la existencia de prejuicios y de sesgos; pero me fui dando cuenta de que, como todo, la ciencia es también cultural, es algo hecho por la mente humana…”

Y es que en las últimas décadas se han hecho numerosos estudios científicos que han demostrado claramente este sesgo. Y, de hecho, en la actualidad se sigue analizando para comprobar su lenta evolución y sus consecuencias.

Brechas de género.

Hemos avanzado mucho en estas décadas, sobre todo en los últimos años. Aun así, la brecha de género en las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) sigue estando presente en todo el mundo. Según la UNESCO menos del 30% de personas en investigación son mujeres y un porcentaje similar de estudiantes féminas, eligen una carrera relacionada con las ciencias.

Ralentización del avance científico y del conocimiento.

Otra consecuencia importante, es que cuando invisibilizas o minusvaloras el alcance de las contribuciones de otros por ser mujeres o por cualquier otra condición, disminuyes la transmisión del conocimiento. Parece una minucia, pero la investigación, la ciencia, el conocimiento e incluso la cultura de una sociedad, son trabajos colaborativos, en los que en mayor o menor medida participamos todos. Nos basamos en los avances de otras personas para llegar más allá. Si escondemos esos aportes, irremediablemente hay que volver a andar travesías y todos perdemos un valioso tiempo que hubiera sido aprovechado para llevarnos más lejos.

Disminución de las perspectivas arrojadas sobre cualquier objeto de estudio y la consecuente pérdida de valor y realismo.

Sesgos hay siempre. Es inevitable proyectar las propias ideas por más objetivo que intentes ser. Es parte de la condición humana. En ciencia somos muy conscientes de esto, por eso siempre avisamos de que esto pasa y nos juntamos en grupos más grandes y heterogéneos para sumar diferentes perspectivas.

Porque cuando ese conjunto es homogéneo y tiene ideas similares sobre lo que es el mundo, lo único que consigue es añadir ojos y bocas que reafirmarán una burbuja irreal. Sigues mirando de frente al cuadrado, sin darte cuenta de que en realidad estás frente a un cubo de 3 dimensiones. Y mucho menos podremos ver que se puede abrir la tapa y que de su interior pueden salir infinidad de horizontes que se expanden por unos y otros lados. A más perspectivas, más conocimiento.

Sesgos científicos.

“En una sociedad marcada por la desigualdad de género entre hombres y mujeres, la ciencia no ha hecho más que reproducir esos mismos patrones en su manera de obtener el conocimiento. En nombre de la ‘objetividad’, las mujeres han sido sistemáticamente excluidas de muchos estudios, por lo que gran parte de lo que sabemos sobre el cuerpo humano está construido solo en base al modelo masculino”, señala Isabel Jiménez-Lucena, historiadora de la medicina en la Universidad de Málaga (Valentina Raffio. “La ciencia también tiene un sesgo de género que distorsiona sus resultados” El Periódico. 23/7/2019). Son palabras brutales a las que poco se puede sumar. Y esto no pasa solo en medicina, ya que se extiende por las diferentes áreas de conocimiento.

Necesidad de tecnología en femenino.

Si además pensamos en las nuevas tecnologías, como por ejemplo la inteligencia artificial, el impacto de estos sesgos es enorme. Por ejemplo, durante mucho tiempo en los algoritmos que se utilizan para juntar a ofertas de trabajo con trabajadores, el hecho de ser mujer penalizaba. Desarrollador no era lo mismo que desarrolladora, ni profesor que profesora. Hasta a mí me ha tocado muchas veces masculinizar mi currículo, ya que, aunque tuviera más méritos, simplemente no se contaban ya que para las máquinas eran palabras diferentes al tener esa a. Los ordenadores no pueden saber que significan lo mismo, a no ser que se lo indiquen de forma explícita.

De ejemplos como estos es de donde viene la creciente necesidad de incluir la perspectiva femenina en investigación y tecnología. Muchísimos proyectos, tecnologías y aplicaciones se han ido al traste por tener una visión sesgada de las cosas. O han tenido que invertir una enorme cantidad de dinero extra, para resolver los problemas que causa no tener una visión amplia y holística de las cosas.

Las empresas tecnológicas se han dado cuenta de este problema, y esa es una de las razones de que hayan puesto las pilas para crear ellos mismos programas educativos gratuitos dirigidos especialmente a mujeres ya que se necesitan más mujeres STEM.

Todos los sesgos culturales, sociales, personales…

afectan a todas las áreas de la vida mermando su alcance y su avance.

Las sociedades, sus culturas (social, empresarial, laboral, industrial…), la investigación, la academia, la educación, las tecnologías… e incluso las relaciones personales o la relación con uno mismo se ven afectadas.

Si eres consciente de que todos tenemos sesgos y que siempre hay cierta desviación en tu interpretación de las cosas, podrás estar alerta, darte cuenta y buscar la forma de solucionar los problemas que te pueda causar. Además de que tu pensamiento se hará día a día más libre, algo que ya de por sí, es un maravilloso regalo para uno mismo.

Esta foto se titula “A replica of Marcel Duchamp’s Fountain: Myhdili Bayyapunedi /Wikimedia Commons

Ejemplos contemporáneos:

            – Desde la ciencia:

Fotografía de Emmy Noether. WikiMedia.

Por ejemplo ¿conocéis a Emmy Noether? Seguramente no.

Y eso a pesar de que se la considera como la madre del álgebra moderna. El mismísimo Einstein la calificó como genio matemático. Las aportaciones de Emmy Noether son clave para comprender la teoría de la relatividad (desarrolló un teorema que es fundamental para entender la física de las partículas elementales y la teoría cuántica de campos).

Y el teorema de Noether (calificado entre expertos como “el teorema más bello del mundo”) parece ser necesario “para comprender toda la física más sofisticada”. Dicho esto por Manuel Lozano Leyva, catedrático de Física Atómica y Nuclear de la Universidad de Sevilla (Enlace a noticia BBC Mundo ‹‹Emmy Noether, la mujer cuyo teorema revolucionó la física y a quien Einstein calificó de un absoluto genio matemático”››). Y es que afecta a todos los sistemas físicos, sea este un sistema planetario o cuendo degustas una cata de vino.

A pesar de ser una de las mentes más brillantes del siglo, apenas es conocida.

            – Desde el arte:

Fotografía de ‘Fountain’ publicada en ‘The blind man’ (Marcel Duchamp, 1917). MET

En arte se supone que somos la disciplina más open mind y de hecho la gran mayoría, por no decir el 100%, defendemos la igualdad. Pero el arte y la parte de la academia relacionada con esta esfera, peca de lo mismo. Somos conscientes de que somos parte de una cultura más amplia, de la que nos nutrimos y que a veces, sin darnos cuenta, nos come.

¿Quién conoce a La Baronesa Dada? ¿Y quién conoce el urinario de la foto o a Duchamp? Sí, se trata de la obra Fountain (1917), denominada muchas veces como la obra más relevante del s.XX. Una pieza paradigmática que desde hace décadas ha sido atribuida erróneamente a Duchamp.

La baronesa Von Freytag Loringhoven en una imagen de 1900. WikiMedia.

Desde hace muchos años se sabe que R. Mutt es Elsa von Freytag-Loringhoven (1874-1927), la maravillosa Reina del Dadaísmo.

A mí también me enseñaron que Duchamp era el autor y hasta mucho después del doctorado no descubrí la verdad. E incluso ahora, aunque se acepta que ella es la autora, solo tres museos han dado un mínimo aviso en sus webs y muy pocos y desconocidos son los libros y artículos que aluden a esto.

Elsa es la verdadera pionera, la creadora de la performance callejera, de los assamblages, del readymade y del arte del reciclaje. Ella es la revolucionaria que transformó a toda su vida en una continua obra de arte y quien creó la obra más importante del s.XX (Y de hecho, creó otros readymade antes de Fountain). Sin embargo, desde la academia todavía tardaremos tiempo en ponerla en el lugar que merece en la historia.

Si queréis conocer más de esta genial artista podéis leer el post que hizo para The Conversation, Elia Torrecilla, Profesora Departamento de Arte, Universidad Miguel Hernández: “La baronesa dadá y el urinario de Duchamp”.

Conclusiones:

Todavía nos queda un largo camino por recorrer, pero se van dando pasos muy interesantes en la buena dirección. Ejemplos de esto es la mayor consciencia que tenemos en investigación, educación y academia sobre el sesgo de género, o la campaña #NoMoreMatildas de la que os hablaré en el siguiente post.

Ojalá que en un futuro cercano veamos a todas estas y otras Matildas bien visibles en los libros de texto, para que inspiren a infinidad de jóvenes a investigar, descubrir, experimentar e inventar multitud de avances en beneficio de toda la humanidad.

Y vosotros ¿Qué pensáis del Efecto Matilda?

¿Conocéis a alguna otra Matilda cuyo trabajo queráis visibilizar?

Anímate a enseñárnosla en los comentarios.


Referencias:

Las principales fuentes para desarrollar este post han sido AMIT y @NoMoreMatildas. Como habréis visto, gran parte de las ilustraciones, fotografías y vídeos son suyas.

Associazione Uomini Casalinghi | Il sito ufficiale. (s. f.). Associazione Uomini Casalinghi. Recuperado 4 de marzo de 2021, de https://www.uominicasalinghi.it/

AHIGE. (s. f.). AHIGE. Recuperado 4 de marzo de 2021, de https://ahige.org/

Works, E. (s. f.). Amosdecasa: Trucos y consejos para el hombre de hoy. Recuperado 4 de marzo de 2021, de https://www.amosdecasa.com/

Algunos detalles del sesgo de género en la ciencia | Ciencia y más. (2018, abril 17). Mujeres con ciencia. https://mujeresconciencia.com/2018/04/17/detalles-del-sesgo-genero-la-ciencia/

La mujer cuyo teorema revolucionó la física y a quien Einstein calificó de un absoluto «genio matemático». (s. f.). BBC News Mundo. Recuperado 4 de marzo de 2021, de https://www.bbc.com/mundo/noticias-39231616

Torrecilla, E. (s. f.). La baronesa dadá y el urinario de Duchamp. The Conversation. Recuperado 4 de marzo de 2021, de http://theconversation.com/la-baronesa-dada-y-el-urinario-de-duchamp-127343

#NoMoreMatildas. (s. f.). #NoMoreMatildas. Recuperado 4 de marzo de 2021, de https://www.nomorematildas.com/

AMIT | Asociación de mujeres investigadoras y tecnólogas. (s. f.). AMIT. Recuperado 4 de marzo de 2021, de http://www.amit-es.org

García, E. (2021, febrero 11). Mujeres científicas españolas clave en biomedicina. Blog de Veterinaria. https://blog.uchceu.es/veterinaria/mujeres-en-la-ciencia/

Marco, E. (2021, febrero 11). Science, Technology, Engineering, Arts & Maths: MujereSTEAM, en la CEU UCH. https://medios.uchceu.es/actualidad-ceu/science-technology-engineering-arts-maths-mujeresteam-en-la-ceu-uch/

Científicas en la cúspide de la investigación | yodona | EL MUNDO. (s. f.). Recuperado 4 de marzo de 2021, de https://www.elmundo.es/yodona/2014/08/23/53f5a89cca474157088b456c.html

Pilar López Sancho, el rigor de una mirada comprometida con la igualdad. (2018, marzo 13). Ameco Press. https://amecopress.net/Pilar-Lopez-Sancho-el-rigor-de-una-mirada-comprometida-con-la-igualdad

Raffio, V. (2019, junio 23). La ciencia también tiene un sesgo de género que distorsiona sus resultados. elperiodico. https://www.elperiodico.com/es/ciencia/20190623/sesgo-genero-ciencia-afecta-resultados-7511209

Imágenes de @NoMoreMatildas, Wikimedia Commons y MET.

Iconos de flaticon y freepick.


Rocío Silleras-Aguilar

PhD in Fine Arts, specialist in plastic and sound art. Expert in Artificial Intelligence and Big Data.

  • AMIT
    En este post quiero presentaros a la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT). Con ello quisiera animar a esas jóvenes y no tan jóvenes científicas y tecnólogas, a que den más visibilidad a su trabajo gracias a la base de datos de mujeres científicas y tecnólogas. Por otro lado, también es un Hola! Aquí estamos ; ) La ciencia es un camino complejo y aunque a veces te sientas un poquito sola, la verdad es que somos muchas. Si quieres tener más visibilidad o tricotar un red de contactos científicos, este es tu post.
  • #NoMoreMatildas
    Esa es la “curiosa” pregunta y la triste conclusión planteadas desde la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) en su genial y necesario proyecto #NoMoreMatildas. Una reivindicativa campaña que trata de denunciar las consecuencias del Efecto Matilda, recuperar el importante papel de científicas de referencia y con ello, tratar de inspirar y fomentar esa vocación científica y tecnóloga en niñas y adolescentes para paliar la brecha de género que se produce en estas áreas. Si te gustan la ilustración o el comic, eres docente, te parece justo visibilizar los aportes de las científicas en la ciencia o quieres aportar referentes STEM a amigas, hijas, sobrinas, nietas… para que cumplan sus mayores sueños, este es tu post.
  • Efecto Matilda
    El Efecto Matilda, ha tenido un importante impacto en la vida de muchas científicas. Muy poca gente lo conoce, pero su efecto se sigue notando hoy día. Si te interesa recuperar el importante papel de científicas de referencia y con ello, tratar de inspirar y fomentar esa vocación científica y tecnóloga de las jóvenes para paliar la brecha de género que se produce en estas áreas y para que cumplan sus mayores sueños, este es tu post.
  • ARTE VIRAL, UNA FAKE-VACUNA
    Continuación del post Vacuna para fakes. Ante la proliferación de fakes, posverdades y Ministerios de la verdad, he escrito dos publicaciones en favor del desarrollo del pensamiento crítico y el propio conocimiento. Si te interesan los efectos de esta moderna pandemia, quieres aprender a protegerte y te gusta el arte reivindicativo que golpea a la sociedad con enormes dosis de realidad, este es tu post.
  • VACUNA PARA FAKES
    Artículo que propone la enseñanza del método científico, la educación mediática y el desarrollo del pensamiento crítico como vacuna contra los fakes y la posverdad.

Comentarios

4 comentarios en “Efecto Matilda

  1. Gracias Rockdomenico. Me alegro de que te haya gustado el post. Y gracias por el voto de confianza hacia las mujeres, aunque como me encantan los colores y las perspectivas diferentes, prefiero gobiernos y equipos más pintorescos ; ) Eso sí, equilibrados, porque tienes razón en que todavía estamos infrarrepresentadas y no creo que eso sea positivo para ningún equipo. Muchas gracias por tu comentario!

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